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¿Cuál es la mejor forma de bañarse después de hacer ejercicio?

Hemos entrenado arduamente, estamos sudando, sentimos mucho calor, y lo que más deseamos es una ducha para refrescarnos. Pero, ¿qué tan buena idea es esto? Dentro del mundo del fitness se escucha que bañarse después de entrenar es malo y que puede causarnos daño. ¿Qué tan cierto es? Y, ¿cuál es la mejor forma de bañarse después de hacer ejercicio? 

En Ayara nos preocupamos por tu salud y bienestar, por ello, aquí discutiremos sobre cuándo bañarnos después de entrenar, la temperatura ideal, los beneficios y precauciones. 

¿Puedes bañarte inmediatamente después de entrenar?

Seguramente has escuchado que ducharse post entrenamiento es malo. La verdad, es que bañarnos no es el problema, sino la temperatura. Cuando hacemos ejercicio, nuestra temperatura corporal se eleva hasta alcanzar unos 39ºC. Para que llegue sangre a todos nuestros músculos rápidamente, la circulación debe acelerarse, y por eso se produce la vasodilatación. Todo nuestro cuerpo está acelerado para lograr mantener el ritmo y la fuerza de nuestros músculos. 

En cambio, cuando experimentamos frío, el cuerpo realiza la operación contraria. En vez de dilatar los vasos, los contrae, y de esta forma logra recoger la mayoría de la sangre de las extremidades y la mantiene cerca de los órganos internos, los más importantes para la supervivencia. 

Es por ello que no se recomienda tomar una ducha fría inmediatamente después de entrenar. Si tu temperatura es elevada y la cambias drásticamente, el cuerpo entra en shock y piensa en recoger toda la sangre y contraer los vasos en pocos segundos. Esto puede causar cambios en la presión arterial y problemas de circulación. Inclusive, algunos expertos advierten que este shock puede hasta causar parálisis facial. 

¿Cuándo puedo ducharme después de entrenar? 

Para evitar posibles daños, es importante prestar atención a tu condición después de hacer ejercicio. Si entrenaste fuertemente, estás acelerado, experimentas mucho calor y sudor, lo mejor será esperar un poco hasta que tu cuerpo retome su ritmo normal. Pero, si fue una sesión de ejercicio leve y no sientes el cuerpo tan acelerado, puedes adelantar el momento de la ducha. Recuerda, el problema no es cuándo, sino la temperatura que utilizaremos. 

Si te quieres bañar con agua fría, lo ideal sería esperar entre 15 y 30 minutos. Si no tienes tanto tiempo y tienes que bañarte rápido, entonces comienza bañándote con agua tibia, y progresivamente cambia al agua fría. Ahora, si te quieres bañar con agua tibia o caliente, podrás bañarte a los pocos minutos de terminar tu entrenamiento sin problemas. 

Beneficios de bañarse con agua fría

Darse un baño con agua fría después de entrenar tiene mala reputación, pero aún así, seguramente has visto a muchos atletas profesionales meterse en bañeras con agua helada. Entonces, ¿cuál es la verdad? ¿El agua fría tiene beneficios después de hacer ejercicio?

Como mencionamos en el punto anterior, bañarse con agua fría justo cuando tu cuerpo aún está muy caliente puede ser perjudicial para tu salud. Sin embargo, después de unos minutos y que tu organismo esté retomando su estado natural, el agua fría aporta muchísimos beneficios que mejorarán tu condición y salud. 

Los atletas reconocen que el agua fría ayuda a disminuir la inflamación de los músculos; promueve la reducción de dolor por posibles lesiones, golpes, o simplemente el dolor post-entrenamiento; facilita la pérdida de grasa; y ayuda con el proceso de recuperación. Además, el enfriamiento del cuerpo te hará sentir más calmado, fresco y recuperado, pero sin disminuir la energía y vitalidad que traes de la actividad física. 

Los baños helados que vemos en atletas son recomendados en deportistas de alto nivel que se someten a entrenamientos de alto impacto. Para la persona promedio, lo recomendable es utilizar duchas frías solamente. 

Beneficios de bañarse con agua caliente

Ya mencionamos algunas ventajas del agua fría y los peligros de ducharnos con ella sin esperar unos minutos. Pero, ¿qué ocurre con el agua caliente? ¿Qué precauciones debemos tener y cuáles beneficios obtenemos de ella?

Aunque bañarse con agua caliente o tibia es más recomendable después del ejercicio, también debemos ser precavidos con ella. Si tu cuerpo está muy acelerado después de entrenar y estás experimentando mucho calor, no es ideal que te bañes con agua muy caliente, ya que el exceso de temperatura puede hacer que sufras un golpe de calor. Lo mejor será empezar con agua tibia y esperar que el cuerpo se recupere un poco antes de usar el agua caliente. 

Un baño con agua caliente tiene efectos muy beneficiosos para el cuerpo después de hacer ejercicio. Te ayudará a relajar los músculos y las articulaciones; promoverá la circulación, y por ende, que el ácido láctico no se acumule; te ayuda a liberar tensiones y estrés; y abre los poros de la piel para eliminar las toxinas del cuerpo. A diferencia de las bajas temperaturas, el agua caliente te ayudará a relajarte por completo y entrar en un estado de reposo. 

Agua fría Vs. Agua caliente: ¿cuál elegir?

No existe un veredicto sobre qué temperatura es mejor luego de hacer ejercicio, porque como mencionamos en la información anterior, ambas tienen muchas ventajas que te ayudarán a recuperarte y sentirte mejor. Entonces, ¿cómo sabemos cuál elegir? Esto dependerá de tu tipo de entrenamiento y de cómo te sientas en el momento. 

Después de una práctica intensa con actividades de alto impacto, capaz te sientas mejor con agua fría, ya que te ayudará con la recuperación y la desinflamación de articulaciones. Pero, si los ejercicios tensaron tus músculos y sientes poca movilidad, entonces el agua caliente te ayudará a relajarte y recuperar la flexibilidad. 

¿Y si quiero los beneficios de ambas? Entonces puedes aplicar el “baño de contraste”, el cual consiste en empezar con una temperatura, preferiblemente tibia o caliente; y luego cambiar progresivamente a la otra. De esta forma, el efecto será penetrante y obtendrás resultados sorprendentes. 

Este tipo de baño es el que más recomiendan los profesionales luego de una rutina de ejercicios, ya que podrás desinflamar y relajar el cuerpo al mismo tiempo. De hecho, el estilo contraste es el mismo método que utilizan los terapeutas en caso de lesiones o recuperación múscular, ya que se requiere de ambas temperaturas para reactivar la función enteramente. Podemos obtener estos mismos resultados con el baño. Así que la próxima vez que entrenes y quieras recuperarte por completo, alterna la temperatura del agua y disfruta de todos los beneficios. 

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